Afro-americanos y latinos luchan por una unión en Carolina del Norte
New America Media, Reportaje, Marc Goumbri, Posted: May 07, 2007
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TAR HEEL, N.C. -- “Queremos una moratoria que detenga el arresto de trabajadores latinos. No hicieron el sistema pero sí cargan con sus costos,” exclamó el Rev. Nelson Johnson cofundador de la Southern Faith, Labor and Community Alliance (Alianza Sureña de Fe, Trabajo y Comunidad). Johnson expresó así su indignación después que en enero fueron arrestados cerca de dos docenas de inmigrantes en Smithfield Packing Inc., la procesadora de carne de puerco más grande del mundo, ubicada en Tar Heel, Carolina del Norte.
Siendo que las y los trabajadores de origen latino constituyen 60 por ciento de los más de 5,500 trabajadores que laboran en las instalaciones de Smithfield en el condado de Bladen, forman parte de la comunidad de origen latino que tiene una importancia tremenda en la economía local. La redada que la agencia encargada de hacer cumplir las leyes de inmigración y aduanas ?la Immigration and Customs Enforcement (ICE)? realizó en enero dejó muy afectada a la comunidad. Después de los arrestos cientos de trabajadoras y trabajadores no se presentaron a trabajar y muchos abandonaron el pueblo.
El tema de inmigración despierta encendidas polémicas en los ámbitos político, social y económico, sin embargo, la historia en la empacadora Smithfield tiene un sesgo especial. Cuando la planta abrió en 1992 casi no había trabajadores inmigrantes, pero con el paso de los años cientos de inmigrantes de origen latino llegaron a esta área buscando oportunidades de empleo, una situación como caída del cielo, dirían algunos. En efecto, es una situación donde trabajadores inmigrantes que buscan una mejor vida son contratados por una empresa sedienta de fuerza de trabajo barata que le permita reducir costos y maximizar ganancias.
Con un creciente número de trabajadores de origen latino, la empresa trató de usar las divisiones raciales y culturales entre afro-americanos y latinos para evitar que se organizaran conjuntamente en una unión. Durante su comparecencia en 2002 ante el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones, la Señora Sherry Bufkin que fuera supervisora en Smithfield reveló que: “En la planta, Smithfield mantiene virtualmente separados a negros y latinos, con los primeros en el piso de matanza y los segundos en el departamento de corte y conversión. La administración contrató un consultor especial externo proveniente de California para que en español se hiciera cargo de la campaña contra la unión entre los latinos, a quienes se vio como un blanco fácil de manipular, ya que se les podía amenazar con las cuestiones de inmigración. Se escuchó el rumor de que los trabajadores negros serían reemplazados por trabajadores latinos ya que los primeros eran más favorables hacia las uniones.”
A pesar de los esfuerzos realizados por Smithfield, las y los trabajadores de origen latino y afro-americanos han terminado por apoyarse mutuamente. En noviembre de 2006, un mil trabajadores, en su mayoría de origen latino, marcharon en el exterior de la planta de Smithfield en Tar Heel para protestar contra prácticas laborales injustas. El semanario Newsweek denominó la marcha como “Una rebelión del día de gracias”. Las y los trabajadores se reunieron afuera de la planta lanzando la consigna de “sí se puede” y “justicia”. Varios de sus compañeros afro-americanos también pararon labores en solidaridad. De igual forma, cuando trabajadores afro-americanos no se presentaron a trabajar en enero después que la empresa rehusó darles el día por el “Día de Martin Luther King”, muchos de los trabajadores de origen latino se mantuvieron junto con sus compañeros a pesar de las amenazas de represalias por parte de la empresa.
De acuerdo con el testimonio de varias trabajadoras y trabajadores los abusos son comunes en la empacadora Smithfield. Con sólo 23 años de edad, Denise Walker, una ex empleada en Smithfield, recuerda su experiencia en la planta de Tar Heel como una de las más oscuras de su vida: “Tenía que lidiar con el acoso sexual de los gerentes, podían tocarte y hacer comentarios desagradables y no podías hacer nada sin arriesgar tu trabajo. Tenía tantos problemas de salud por trabajar en esa planta que me quitaron la incapacidad y finalmente me corrieron por no ir a trabajar, a pesar de que estaba hospitalizada en ese momento.”
Human Rights Watch, en su segundo informe sobre esa planta titulado “Blood, Sweat, and Fear: Workers’ Rights in U.S. Meat and Poultry Plants” (Sangre, sudor y miedo: los derechos de los trabajadores en las plantas empacadoras en Estados Unidos), publicado en 2005, develó incontables abusos contra las y los trabajadores en la empacadora Smithfield. Un informe más reciente a cargo del Research Associates of America, basado en los propios registros OSHA (siglas en inglés de La Administración de la Seguridad y Salud Ocupacionales) de Smithfield, muestra que las tasas de lesión se elevaron 200 por ciento en los últimos tres años en dicha planta. Las lesiones se deben en gran medida a la velocidad que la empresa mantiene en las líneas de producción para cubrir sus metas de producción de carne. Además, en varios fallos contra Smithfield Foods se le encontró responsable de agredir y hostigar a sus trabajadoras/es, así como usar epítetos racistas, de haberlos intimidado, amenazado y despedirlos ilegalmente.
En enero, Smithfield llegó a un acuerdo con el National Labor Relations Board (NLRB, Junta Nacional de Relaciones Laborales). La empresa acordó pagar 1.5 millones de dólares para retribuir salarios a trabajadores ilegalmente despedidos, tal y como lo ordenó el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos. Esa cantidad también cubre la intromisión de la empresa en las elecciones sindicales de 1994 y 1997.
Los arrestos perpetrados en Smithfield motivaron que el senador Ted Kennedy (demócrata por Massachussets) enviará una carta a Michael Chertoff, Secretario de la Homeland Security, en la cual mencionó que “es imperativo que el Congreso tome el tiempo para examinar los sistemas existentes de verificación”, y pidió a Chertoff que aplazara la publicación de cualquier normatividad final hasta que el Congreso realice los trabajos necesarios para una reforma migratoria integral.
Parece ser que la redada de la ICE en Smithfield es consecuencia directa de su participación en el programa IMAGE (Mutuo Acuerdo ICE entre Gobierno y Empleadores). IMAGE ordena que todos los empleadores hagan un cruce de datos tomando en consideración nombres, fecha de nacimiento, números de seguridad social y sexo de las y los empleados. La United Food and Commercial Workers International Union sostiene que Smithfield está enviando nombres al ICE, siendo que el NRLB la encontró culpable de haber amenazado ilegalmente a las y los trabajadores con el arresto por parte de las autoridades migratorias; lo cual forman parte de una táctica de intimidación. Un representante de la unión señaló: “Una empresa enfrascada en una disputa laboral, con más de dos tercios de sus trabajadores compuestos por inmigrantes de origen latino, que se propone como voluntaria para participar en un programa gubernamental diseñado para revisar el estatus laboral de los inmigrantes, parece demasiada casualidad.”
Hoy, Danny Glover, Jesse Jackson, Al Sharpton y Eric Schlosser, autor de Fast Food Nation, son algunos de los que ofrecen su voz a la lucha de los trabajadores y las trabajadoras en Tar Heel que buscan acceder a mejores condiciones de trabajo.
En el mes de abril el candidato presidencial John Edwards pidió por escrito a C. Larry Pope, Director Ejecutivo de Smithfield: “… proteger el derecho que todos los trabajadores [de Smithfield] en Carolina del Norte y en todo el país tienen para formar una unión y a la negociación colectiva.” Además señaló que: “Proteger los derechos a organizarse en nuestra democracia es importante, pues ello permite que los trabajadores y las trabajadoras tomen decisiones que afectan su vida en el trabajo.”
En mayo, en el Senado se votará la Employee Free Choice Act (Ley relativa a la libre opción para los empleados, o EFCA por sus siglas en inglés). De aprobarse, la EFCA proporcionará a las/los trabajadores de Smithfield, y de todo el país, un marco adecuado para que elijan libremente si desean organizarse en una unión, sin la interferencia de los empleadores. Si bien el NLRB ha fallado contra Smithfield en dos ocasiones, su sistema actual de elecciones carece de sanciones significativas para penalizar a los empleadores que infringen la ley, permitiendo que ?con virtual impunidad? hostiguen, intimiden, despidan e incluso golpeen a las/los trabajadores que apoyan una unión. Sin embargo, con la EFCA, cuando una mayoría de trabajadores firme tarjetas optando por una unión, podrán acceder a una.
Marc Goumbri es escritor e investigador. A la fecha trabaja con Research Associates of America.
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