El santo de los narcos

La Voz de San Diego, Reportaje, Alejandro Maciel Posted: May 13, 2009

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En medio de la obscuridad y silencio de la madrugada, con todo el sigilo posible, los trabajadores acercaron la maquinaria semi pesada, y en cuanto recibieron la orden, encendieron los motores y en unos cuantos minutos, destruyeron los altares levantados en honor de Jesús Malverde, y de la Santa Muerte, adorados, según las autoridades mexicanas, principalmente por los narcotraficantes.

Lo mismo ocurrio en Tamaulipas, en el Distrito Federal y en Tijuana, Baja California. Las autoridades mexicanas dijeron que la destrucción de esos altares forma parte de la lucha del Estado mexicano en contra del narcotráfico.

Con esta acción las autoridades mexicanas buscaban debilitar a los narcotraficantes por lo menos en el ámbito espiritual, ya que a pesar de la llamada guerra frontal, hasta el momento, el gobierno no ha logrado disminuir ni la capacidad de operación ni la capacidad de fuego de los narcotraficantes.

¿Un Robin Hood mexicano?

Jesús Malverde, fue algo así como la versión sinaloense del mítico Robin Hood, o más cercano aún, de Chucho el Roto, que robaba a los ricos para dar a los pobres.

Malverde empezó a ser buscado por el gobierno de Porfirio Díaz, a través del entonces gobernador de Sinaloa, Francisco Cañedo, quien ofreció una recompensa por su captura.

Se cuenta que fue entregado por un compadre, a petición del propio Jesús, quien se sabía enfermo y a punto de morir. Malverde le hizo prometer a su compadre que usaría el dinero de la recompensa para hacer actos benéficos, sin embargo, la promesa no fue cumplida, y del compadre, y del dinero, no se volvió a saber.

Tras su ejecución el 3 de mayo de 1909, quedó prohibido darle sepultura. Se dice que permaneció colgado de un árbol, hasta que la cuerda que lo sostenía se rompió, y los restos cayeron al suelo.

Los habitantes de Culiacán, empezaron a cubrir el cuerpo de Malverde con piedras, hasta que poco a poco, se formó un gran montículo. Dice la leyenda que a cambio de la piedra, con la que se enterraba su cuerpo, Malverde hacía algún favor.

Así nació el culto a Jesús Malverde. Su relación con los narcos se origina en 1970, cuando Raymundo Escalante, hijo del capo Julio Escalante, pidió a Malverde su ayuda para que los sicarios de su propio padre no lo mataran.

Así nació "el Santo de los narcos".

Un "santo" que empezó a ser adorado por personajes del estilo de Rafael Caro Quintero y Amado Carrillo Fuentes, conocidos narcotraficantes. Ya en los 80’s el auge de la fe en este personaje se expandió pese a las críticas de la Iglesia católica, que cuestionaba la existencia y milagros del bandido.
De acuerdo al investigador mexicano Luis A. Astorga "Malverde es parte de las mitologías populares, es el caso de una persona, como muchas en México, que se enfrenta a la autoridad. No hay que confundir, su vida y su muerte se sitúan mucho antes del tráfico de drogas".

El santo de los pobres

Jesús Malverde es venerado por inmigrantes, y personas pobres que lo celebran cada día 3, siendo el 3 de mayo la fecha principal, en la que cada creyente ofrenda dólares, pesos, botellas de tequila, ropa, veladoras y canciones: "Dejo mi suerte en tus manos, tu milagro es generoso, yo volveré hasta el otro año para no ser tan encajoso, gracias por lo que me has dado y por ser tan milagroso".

Otros colocan en su altar pequeños avisos clasificados: Solicito socio para mina de ópalo. Comunicarse al teléfono X. Mensajes, que sin duda son leídos por narcotraficantes que buscan actividades lícitas para lavar su dinero.

Cuentan algunos que las bandas van, por encargo de narcos y tocan en agradecimiento a Malverde porque les ayudó a pasar droga a Estados Unidos.

La visita a la capilla de Jesús Malverde en Culiacán, es un destino obligado para los paseantes. En las paredes hay placas, que con todo tipo de faltas de orotografía agradecen a Malverde por algún milagro. Hay fotos por doquier, de personas que necesitan alguna gracia del santo, dólares pegados en las paredes, ya que también se encarga de velar por los indocumentados que intentan cruzar la frontera.
En el centro de la capilla se encuentra el busto de Jesús Malverde, rodeado de una gran cantidad de arreglos florales.

En cuanto al busto, Jesús Manuel González, encargado de la capilla, reconoce que no representa la imagen de Malverde, ya que no se contaba con retratos que ayudaran a la creación del busto. Por lo tanto, se hizo a consideración del artesano que lo elaboró, incorporando rasgos de Pedro infante y de Jorge Negrete, factor que Jesús Manuel González considera, importante en la identificación de la gente con la imagen de Malverde.

Con información de Servicios de La Voz



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