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Educación preescolar cierra la brecha entre los niños de minorías

Posted: May 11, 2012

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Celia Rubí Medina, de 4 años de edad, se apresura a levantar la mano cuando su maestra pregunta qué significa metamorfosis.

“Es cuando la oruguita se transforma en mariposa”, explica la pequeña, quien asiste al programa preescolar de Head Start en la primaria Tracy del Distrito Escolar Unificado de Baldwin Park (BPUSD).

La escuela se ubica en el Valle de San Gabriel –al este de Los Angeles- en una comunidad en la que predominan las familias de clase trabajadora. Más del 86% de sus estudiantes reciben almuerzo gratuito o reducido (en comparación con el 56.7% en California).

“No nos sobra el dinero, pero nos esforzamos por conseguir la mejor educación para nuestros hijos”, dice Gema Morales, madre de Celia Rubí, y de su hermana gemela, Gema Mariana. Las niñas forman parte de los más de 1,600 estudiantes que asisten a educación preescolar en Tracy, gracias a los esfuerzos de BPUSD por conseguir financiación para este ciclo educativo.

“Llevamos ofreciendo educación preescolar desde 1942”, informa Froilán Mendoza, superintendente asociado de BPUSD, enfatizando que eso da una idea de la importancia que el distrito otorga a la educación temprana.

Sortear los vaivenes financieros en todos esos años ha presentado sus retos, pero incluso en medio de los recortes educativos de los últimos años, el distrito ha conseguido mantener el número de plazas de preescolar. Los 1,635 niños que se benefician de la misma este año, representan aumento de unos 235del pasado curso.

“Los recortes en fondos del estado para preescolar eliminaron 20 plazas, pero pudimos asegurarnos cien más a través del programa federal Head Start”, explica Ricardo Rivera, director de Educación Temprana en BPUSD, señalando que cada año se enfrentan al reto de encontrar el equilibrio entre fondos federales y estatales para conseguir que el número neto de plazas no disminuya.

Glovin Salido, madre de una niña de 4 años que también asiste a preescolar en la escuela Tracy, subraya que para familias como la suya lo importante es que siga habiendo opciones gratuitas de preescolar, con independencia de dónde provengan los ingresos

“Si tuviera que pagar, mi hija se habría perdido esta importante fase de su educación”, dice Salido, comentando que su esposo es un trabajador de la construcción que cobra el salario mínimo.

“En mi zona los centros privados de preescolar cuestan unos 700 dólares al mes, algo que, simplemente no podemos costearnos” .

Cerrando la brecha

Tanto los padres como la abrumadora mayoría de expertos en educación están convencidos de que la educación preescolar juega un papel crucial a la hora de achicar la brecha de desempeño que separa a los niños de minorías y bajos ingresos.

“No me cabe ninguna duda de que mi hija está destacando en kindergarten gracias a que fue a preescolar”, dice Sasha Alvarenga, madre de Tirsa, quien tras dos años en un programa de Los
Angeles Universal Preschool (LAUP), asiste ahora a la primaria de la Calle 49 del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD).

Alvarenga explica que habiendo sido diagnosticada con autismo a los 3 años, su niña estaba destinada a la categoría. de educación especial.

“No hablaba, y el doctor me dijo que no podría aprender en una clase regular”, dice Alvarenga, quien sin embargo vio como su hija se transformaba en los primeros meses de educación preescolar.

“Para cuando entró en kindergarten ya habían retirado el diagnóstico de autismo, y ahora es una de las niñas más avanzadas de la clase”, afirma Alvarenga.

LAUP no cuenta todavía con análisis que muestren el desempeño académico de los preescolares en los años subsiguientes. Pero varios estudios muestran resultados prometedores.

Algunos de los beneficios son evidentes 30 años después, según datos del estudio [http://www.fpg.unc.edu/news/handouts/pungello_smart_start_08.pdf] publicado a finales de enero por la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill

El análisis comenzó en los años 70 entre 111 niños (98% de ellos afroamericanos) de los que hasta el presente se ha podido seguir la evolución 101. La investigación –que aporta nuevos datos al prestigioso Proyecto Abecederario del Instituto de Desarrollo Infantil Frank Porter Graham (FPG) de UNC- destaca que los participantes lograron una tasa cuatro veces mayor de graduaciones universitarias (23% frente al 6% entre el grupo de similares características analizado y que no recibió educación temprana).

“Este dato se registró entre hombres y mujeres, algo muy importante, dada la baja tasa de graduación de varones minoritarios en nuestro país”, señaló Elizabeth Pungello, científica del Instituto FPG y autora del estudio.

Investigaciones previas como la publicada a mediados de 2011 sobre los resultados en Chicago Child-Care Centers también arroja resultados muy positivos. El estudio, realizado entre 1,400 niños afroamericanos de bajos ingresos a los que se observó por 28 años, muestran una mayor tasa de graduación de secundaria (50% frente al 39%), menor participación en educación especial (14% frente al 25%) y mejores resultados en las pruebas estandarizadas de lenguaje y matemáticas.

Entre los hispanos, los datos del Programa Pre-K Universal en Oklahoma, computados a principios de los 2000 por el Centro de Investigación de Niños en Estados Unidos (CROCUS) de la Universidad de Georgetown, indican que los preescolares latinos fueron los que más se beneficiaron de la educación preescolar de calidad. Mientras que todos los estudiantes experimentaron mejoras en reconocimiento de letras y palabras (+52%), deletreo (+27%) y problemas matemáticos (+21), el progreso entre los niños latinos fue el más marcado, con +79%, +39 y + 54%, respectivamente.

A Silvia de la Rosa, madre de dos niñas de 3 y 1 año, estos resultados no le sorprenden.

“Para mí es sentido común, si hicieran más estudios más pruebas tendrían de que la excelencia educativa de los niños desaventajados empieza en el preescolar”.

Sin embargo, esta residente de Pacoima, uno de los distritos más pobres del Valle de San Fernando, teme que sus hijas figuren entre el 87% de niños de bajos ingresos de California que no asisten a programas de educación temprana de calidad. Y con los recortes de 517 millones de dólares en servicios de desarrollo infantil perfilados en la propuesta presupuestaria que el gobernador Jerry Brown presentó a primeros de enero, el panorama es particularmente desolador. Si sale adelante, unos 62 mil niños perderán acceso a programas de cuidado y educación temprana.

De la Rosa explica, que ella está buscando opciones para su hija mayor, sin haber encontrado ninguna satisfactoria todavía.

“Para las de pago no me alcanza, y gratuitas sólo he encontrado una que me queda lejos de casa”. De la Rosa carece de licencia de manejo y explica que viajar cada día en autobús con dos niñas de corta edad, es muy difícil.

Por ahora, De la Rosa utiliza ocasionalmente los servicios de una vecina que le cobra $30 dólares al día, mientras ella trabaja como limpiadora en residencias particulares.

“Es una señora muy buena y las quiere mucho, pero ¿qué va a enseñarles si ella ni terminó la primaria?”, se lamenta De la Rosa, convencida de que la brecha académica de los niños de bajos recursos comienza mucho antes de que vayan a la escuela.



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