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Sinaloa, violencia y miedo por el narco

New America Media, News Feature, Manuel Ortiz Posted: Feb 12, 2010

Translation in English



Culiacn, Sinaloa. No importa la hora ni el lugar; sea de da o de noche, los habitantes y visitantes de Culiacn no se logran desprender del miedo. Aqu se sabe, y muchas veces se acepta con resignacin, que en cualquier momento uno puede pasar a formar parte de las funestas estadsticas. Entre 8 y 11 personas son ejecutadas diariamente en la ciudad que es capital del Estado como consecuencia de la violencia ligada al narcotrfico, la corrupcin, e impunidad.

Sinaloa es un Estado al norte de Mxico, considerado la cuna del narcotrfico en el pas. De aqu, particularmente de un municipio llamado Badiraguato, han salido los grandes capos de la droga. Sinaloa es, por consiguiente, unos de los sitios ms violentos y peligrosos del territorio nacional.

Historia

En los aos 70 los narcotraficantes de Sinaloa comenzaron a sobresalir, y a establecer contactos a nivel nacional e internacional. Eran en un comienzo personas de comunidades rurales que comerciaban con marijuana y herona (procedente de la amapola).

Pero es hasta los aos 80, con el capo Miguel ngel Flix Gallardo, El Padrino, que el narcotrfico tiene un repunte importante, debido a que ste logra operar de forma ms organizada, aprovechando los contactos con Colombia para la venta de cocana, as como la gran demanda de Estados Unidos como pas consumidor.

Gallardo, a quien se le conoce como el primer narcotraficante empresario, tuvo aprendices: Rafael Caro Quintero; Joaqun El Chapo Guzmn; Ismael El Mayo Zambada; los hermanos Beltrn Leyva; Hctor Luis Palama Salazar, El Gero Palma y Amado Carrillo Fuentes, El Seor de los Cielos, entre otros.

La transicin de trfico de mariguana y amapola como principal actividad, a cocana, le permiti a los capos una veloz acumulacin de fortunas, y este fenmeno tambin transform el perfil del narcotraficante: de rural a urbano, usando como principal centro de operaciones a Culiacn, y lugares como la colonia Tierra Blanca. Aunado, el desmesurado trfico de armas de alto calibre procedentes de los Estados Unidos, dot de un gran poder a los narcotraficantes.

La detencin de Gallardo el 8 de abril de 1989 en Guadalajara, le permiti a sus seguidores expandirse e independizarse. El Chapo fue capturado, pero escap en el periodo del presidente Vicente Fox en el 2001, y actualmente la revista Forbes lo considera uno de los hombres ms ricos del mundo, con una fortuna, segn dicha publicacin, estimada en 1,000 millones de dlares.

Tejido social

El narcotrfico se han expandido y penetrado en la cultura de Sinaloa, como ha sealado el escritor sinaloense especialista en el tema, Elmer Mendoza, en un contexto de alta marginacin, bajos niveles educativos, e impunidad y corrupcin gubernamental. Todos los narcos importantes logran crecer por ayuda del gobierno, dijo Ismael Bojrquez, director del peridico Ro Doce en Culiacn.

La llamada cultura del narco no se esconde, por el contrario, es obvia y ostentosa. Se ve reflejada en las lujosas camionetas tipo SUV blindadas que circulan rechinando llantas por la ciudad a cualquier hora, o en las majestuosas tumbas de hasta tres pisos y con aire acondicionado de Jardines del Humaya, conocido como el panten de los narcos.

Tambin se aprecia en la capilla de Jess Malverde, llamado el santo de los narcos o el bandido generoso, a donde los fieles acuden a orar o llevar msica de banda para agradecer supuestos favores o milagros. La msica de banda, o tambora sinaloense, suele interpretar canciones relativas a la vida de los narcotraficantes, regularmente de forma pica, en un formato muy popular llamado corridos, escuchado lo mismo por nios, adolescentes o adultos.

La idiosincrasia del naro, dijo el periodista y socilogo Javier Valdez, se resume en la frase popular: Prefiero vivir cinco aos de rey, y no cinco aos de gey (tonto), esto a sabiendas de que su vida ser corta, ya sea porque los maten o los encarcelen.

Por otro lado, el entorno social ha trastocado la concepcin que muchos sinaloenses tienen de la muerte violenta: sta comienza a percibirse y aceptarse como parte de la vida cotidiana. Por ejemplo, ante la muerte a balazos de Jos Antonio Ros el 21 de enero del 2010 en la calle Madero, la gente se acercaba para ver el cadver sin asombro. Incluso, alunas madres cargaban a sus hijos en los hombros para que pudieran mirar. El narco y la violencia, dijo Valdez, es ya una forma de vida, estamos carcomidos.

Lucha contra el narco

El discurso de la lucha contra el narcotrfico ha estado presente en los presidentes mexicanos de los ltimos 20 aos, y en cada periodo gubernamental han sido encarcelados algunos lderes de los distintos carteles de la droga, lo que ha permitido el ascenso de otros. Pero como seala el periodista experto en el tema Ricardo Ravelo, el trfico de drogas no ha diminuido, sino todo lo contrario.

Aunado, explic Bojrquez, y coinciden con l algnos socilogos, a falta de programas efectivos de educacin y prevencin, y de un aumento drstico de la miseria registrado por la Comisin Econmica para Amrica Latina (Cepal), Mxico se ha convertido no slo en un pas productor y de trnsito para la droga, sino tambin, como los Estados Unidos, en uno altamente consumidor. Es un problema generalizado aqu en Sinaloa hay pueblos enteros perdidos en la drogadiccin y el alcoholismo, dijo Bojrquez. Es por ello que el narcomenudeo, en Sinaloa y el pas entero, ha logrado un gran auge en los ltimos tres aos.

Luego de asumir su cargo el 1 de diciembre de 2006, el actual presidente de Mxico, Felipe Caldern, declar en acuerdo con el entonces presidente estadounidense George W. Bush, una guerra contra el narcotrfico, para la cual militariz al pas.

Desde entonces a la fecha, como consecuencia de los enfrentamientos entre autoridades y criminales, y de luchas internas entre los crteles por la reparticin del territorio, han sido ejecutadas ms de 16 mil personas, la mayora en los estados de Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Durango y Michoacn. El nivel de la violencia ha sido una constante en ascenso, siendo el 2009 el ao ms violento en la ltima dcada, con 7 mil 724 ejecuciones.

Durante la llamada guerra se han efectuado grandes decomisos de droga y capturado o asesinado en operativos a capos del narcotrfico como Arturo Beltrn Leyva. El gobierno federal mantiene una intensa campaa meditica para resaltar dichas acciones, y sostiene que los altos ndices de violencia son un indicador de que se va ganando la guerra. Basta con prender la televisin y esperar unos minutos, para ver un comercial del gobierno alusivo al tema.

Sin embargo, periodistas y analistas han sealado que la ofensiva contra el narcotrfico ha recado ms en unos grupos criminales que otros, y que casi no se combate el lavado de dinero.

Precisamente en la zona conocida como El Mercadito en Culiacn, operan a plena luz del da casas de cambio en donde se hacen grandes transacciones de dlares por pesos mexicanos sin facturas de por medio. Con toda obviedad, camionetas lujosas se acercan a los negocios y se pasan bolsas por las ventanas. Es un secreto a voces en Culiacn, que en la zona se lava dinero.

A mi me gustara ver que el Estado mexicano le pegara tambin a la Confederacin de Sinaloa que hasta hoy no ha tenido la proporcin de detenciones y sentencias que s se observan contra otras organizaciones criminales como la de los Beltrn Leyva, La Familia Michoacana, Los Zetas y el cartel del Golfo hay que pegarle a todos parejo, dijo Edgardo Buscaglia, especialista de Naciones Unidas en seguridad y crimen organizado, tras la reciente ejecucin del capo Arturo Beltrn Leyva por parte de la marina mexicana.

La cada de Leyba, dijo Buscaglia, fortalece a la Confederacin de Sinaloa, liderada por El Chao y El Mayo Zambada, conocidos en Sinaloa como personalidades intocables.

Buscaglia agreg: Con detener capos y capitos no se va a frenar el trfico de drogas; he venido diciendo desde hace dos aos que hay que desmantelar la estructura econmica de los narcos el dinero sigue estando en las empresas constituidas legalmente, y eso no se ha tocado. Bojrquez coincide: las empresas del narco estn intactas, y agrega que tampoco la narcopoltica se ha tocado Aqu ya no se sabe dnde empieza la lucha y dnde los acuerdos.

Algunos periodistas como la reconocida Lydia Cacho, han interpretado la guerra contra el narco, ms que una verdadera cruzada contra el crimen, como una estrategia de limpieza social y de contencin de movimientos sociales ante la grave crisis poltica y econmica que enfrenta el pas. El investigador de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico, Bolivar Huerta, piensa que Caldern invent la guerra y sac al Ejrcito a las calles por dos motivos: la presin de Estados Unidos para el combate al narcotrfico, y para ganar legitimidad luego de haber llegado a la presidencia por medio de una cuestionada eleccin en 2006, que a millones de mexicanos les dej un sabor a fraude.

Derechos humanos

El despliegue de las fuerzas armadas por el territorio nacional ha generado una avalancha de denuncias por violaciones a los derechos humanos. Amnista Internacional (AI) llam el 8 de diciembre de 2009 a una movilizacin mundial contra los niveles escandalosos de abusos cometidos por el Ejrcito mexicano.

Nosotros tenemos muchas denuncias de robos de los militares. Ellos creen que es un botn de guerra, sostuvo Mercedes Murillo Mech, directora del Frente Cvico Sinaloense, que tiene como uno de sus fines la defensa de los derechos humanos. No es casual lo que est haciendo el Ejrcito y las distintas policas, lo hacen con el propsito de atemorizar a la sociedad para que no se involucre, asever Mech.

A los nicos que respetan [las autoridades] es a los narcotraficantes. T ves que violan todos los derechos humanos de la gente pobre; el carrito que apenas anda para ir al mar, est detenido, pero esas camionetotas grandotas preciosas que hasta hablan solas, a esas no las detienen, pasan a la velocidad que ellos quieren, expuso la activista.

Tanto AI como la ONU, han documentado actos de hostigamiento del Ejrcito contra Mech. El 11 de noviembre del 2009 a la medianoche, los soldados entraron a su casa y le apuntaron con los rifles en la cabeza, diciendo que estaban verificando un domicilio. El 30 de enero de 2010, nuevamente en la noche, el ejrcito volvi a su casa y revis de forma agresiva el auto en el que la transportaban.

Uno de los mayores obstculos que tenemos en Mxico para la defensa de los derechos humanos, es el mensaje de impunidad dijo Alberto Brunori, Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos en el pas, durante su visita a Culiacn el 20 de enero de 2010. Brunori, quien fue invitado a Culiacn por Mech, puntualiz que una de las razones por las cuales muchas veces no se denuncian los abusos, no se debe a la indiferencia, sino a que la sociedad tiene mucho miedo.

El funcionario de la ONU, destac que de 128 casos documentados de agresiones contra luchadores sociales, el 98.5% est sin castigo.

Otro de los problemas denunciado lo mismo por Mech que por periodistas de Culiacn, es que una gran cantidad de las personas ejecutadas en la ciudad y el pas entero, han sido civiles que nada tenan que ver con el narcotrfico. No obstante, con el propsito de aminorar la indignacin colectiva, dice Mech y periodistas, las autoridades suelen desprestigiar al difunto y adelantar juicios para que se piense que si lo mataron, era porque en algo mal andaba.

Es el caso de Jess Heriberto, asesinado a la edad de 20 aos por la polica sin motivo aparente el 25 de julio de 2008. Su madre, quien sigue peleando por justicia, explic que en un principio la polica dijo que su hijo tena antecedentes criminales, sin embargo ella logr probar que era falso, y que quien verdaderamente tena antecedentes de abuso de autoridad, era el oficial que mat a su hijo. Sin embargo, el polica sigue libre y trabajando. Otras madres, expusieron casos similares durante la visita de Brunori.

Los periodistas tambin han sido blanco de ataques en el contexto de la guerra contra el narco, lo mismo por los narcotraficantes que por el gobierno, particularmente el Ejrcito, y esto convirti a Mxico en el pas ms peligroso para ejercer el periodismo en Amrica Latina. Tan slo en enero de 2010, fueron asesinados tres periodistas en Sinaloa.

Decenas de agresiones se han registrado en el ltimo ao [2009] contra periodistas, y 14 asesinatos. Cuando los periodistas denuncian la connivencia de autoridades, policas, gobernantes o polticos, con el crimen organizado, saltan chispas. Y las advertencias pueden venir en forma de amenazas telefnicas, va email, seguimientos, agresiones verbales o fsicas; robos, ataques contra sus casas o vehculos y crmenes ejemplarizantes, mencion la reconocida periodista Sanjuana Martnez.

El tema del narcotrfico es hoy en da ineludible para los mexicanos en todo el pas. Hay miedo y desolacin en los diversos estratos sociales. Se habla de la enorme responsabilidad que ha tenido Estados Unidos en la violencia, debido al trfico de armas y a sus elevados ndices de adiccin. Muchos culpan a Caldern por haber errado la estrategia. Algunos piensan que la solucin es legalizar las drogas o abandonar el pas, mientras para otros la clave es la una mayor inversin en justicia social y educacin. Pero la gran mayora de entrevistados para este reportaje, lo mismo en Sinaloa que en la ciudad de Mxico, coinciden en que el pas necesita, urgentemente, un drstico cambio.


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