Mujeres inmigrantes: Todo menos invisibles
La Raza, Reportaje, Fabiola Pomareda Posted: Jul 31, 2009
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CHICAGO -- Lleva 24 años ganándose su sueldo operando máquinas de imprenta. Doña Griselda Esquivel, quien vino a EE.UU. de Michoacán, ocupaba el viernes pasado una de las sillas junto a otros 40 inmigrantes. Todos fueron juramentados como nuevos ciudadanos estadounidenses en una ceremonia de naturalización especial, en Erie Neighborhood House, una organización comunitaria de Chicago.
No es común que este tipo de ceremonias se realice fuera de un salón de corte, pero se hizo porque la organización tiene una trayectoria de 139 años de apoyar a que las familias inmigrantes se integren a la vida en este país.
¿Por qué decidió hacerse ciudadana? “Porque ya voy a tener 50 años y pensé que al rato ya no voy a poder trabajar operando máquinas y para conseguir un mejor trabajo necesito ser ciudadana”, nos dijo resuelta.
Esta mexicana, al igual que muchas otras mujeres inmigrantes, ha superado barreras increíbles, como la del idioma, la discriminación anti-inmigrante, la falta de seguro médico y los salarios bajos.
Doña Griselda, por ejemplo, trabajó durante 14 años en Color Communications y ya lleva ocho en Sato Labels, empresa donde todos los días imprime calcomanías operando las pesadas máquinas. Allí disfruta de seguro médico y recibe bastantes beneficios, según comentó. Pero la vida no fue fácil al principio.
Un reciente estudio retrata y describe en cifras esta población de mujeres inmigrantes en EE.UU. Realizado por New America Media y la firma Bendixen and Associates, el reporte “Mujeres Inmigrantes: Guardianas de la Familia del Siglo XXI”, recopila los resultados de entrevistas a 1,002 immigrantes de 44 países diferentes.
El estudio indica que actualmente las mujeres representan el 51% de los inmigrantes en este país y la mayoría de ellas (53%) son latinoamericanas.
También se hizo énfasis en los nuevos roles asumidos por estas mujeres y sus principales logros. Por ejemplo, uno de éstos es que haber logrado mantener unida a la familia, a pesar de la travesía de inmigrar y los períodos de separación que hayan podido vivir.
Se señala que un 97% de las mujeres que vinieron ya casadas de sus países de origen, siguen viviendo con sus esposos en este país. Doña Griselda es una de ellas ya que vino hace 30 años con su marido. Hoy tienen tres hijas, dos hijos y cinco nietos.
Otros logros, según la encuesta, son que en un pequeño período de tiempo han encontrado la manera de ganar más dinero, han asumido responsabilidad en las finanzas y toman decisiones de forma más asertiva.
Cuando se les preguntó cuál es el reto más importante que han enfrentado como mujer inmigrante en EE.UU., un 50% respondió “ayudar a mis hijos a alcanzar el éxito”; un 18% dijo “ser capaz de mantener a mi familia unida”; un 17% apuntó a “ganar suficiente dinero para cuidar de mi familia”; y un 15% mencionó otros.
Sintiendo que se le corta la voz, doña Griselda comentó que sus logros han sido “ver cómo mis hijas crecieron y les pude dar una buena educación. El resultado es el premio que estoy teniendo de ellas, que son muy buenas hijas”.
Otra conclusión del estudio es que las mujeres inmigrantes son las catalizadoras en su familia de que más personas se hagan ciudadanos de este país.
Al preguntarle si fue difícil prepararse para hacer el examen de ciudadanía, doña Griselda 'quie estudió en el Instituto de Progreso Latino- respondió: “No, lo más importante es practicar, ir a la escuela. En mi casa agarraba las preguntas y en la hora del 'lonche' practicaba”.
Como su esposo ya se hizo ciudadano, ahora la mexicana estadounidense insta a amigas y familiares a que también se naturalicen. “Muchas van a las clases de inglés; yo les digo para que arreglen, y les ayuden a sus familias que no tienen papeles”, dijo.
Durante la ceremonia de juramentación de los nuevos ciudadanos, una de las oradoras resaltó: “Con Dios por adelante todo es posible”, y doña Griselda asintió, con la mirada al frente.
Fotos por Fabiola Pomareda / La Raza
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