Porque los afroamericanos marchan contra la inmigración ilegal

New America Media, Comentario, Earl Ofari Hutchinson, Posted: Jun 21, 2007

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El alboroto generado por la marcha del 23 de junio contra la inmigración ilegal en Los Ángeles se debe a que se trata de un acontecimiento histórico. Es la primera vez que esta ciudad, y de hecho cualquier otra ciudad, otorga un permiso oficial para que los afroamericanos marchen contra la inmigración ilegal. La marcha, según se conoce hasta el momento, fue planeada y organizada por activistas afroamericanos. Si bien la marcha es un hecho muy particular, los afroamericanos han expresado fuertemente sus protestas contra la inmigración ilegal desde que se convirtió en un controvertido asunto nacional y dividió al Congreso el año pasado.

En mayo de 2006, un curioso grupo de escritores, predicadores, un defensor de los derechos de los desamparados, defensores profesionales en contra de la inmigración y unos pocos residentes locales de la comunidad negra del área de Washington, D.C., lograron atraer la atención de los medios durante algunos momentos en una conferencia de prensa en Washington, D.C. Se llaman a sí mismos Choose Black America (Elija América Negra) y aseguran que la enorme mayoría de los estadounidenses de raza negra están de acuerdo con ellos en que la inmigración ilegal es la mayor amenaza para los afroamericanos.

No se trató de una reunión espontánea de afroamericanos que demostraron públicamente su indignación por el impacto de la inmigración ilegal, como tampoco lo fue su encendida retórica contra el proyecto de ley. La Federación para la Reforma Inmigratoria (FAIR) pagó los boletos de avión, el alojamiento en hoteles y los gastos de la mayoría de los participantes, además del alquiler para la conferencia de prensa. La organización ha pedido durante mucho tiempo establecer leyes de inmigración más estrictas y el mayor control en la frontera que sea posible. Pero los participantes habían logrado expresar lo que querían, que había allí unos pocos afroamericanos célebres que estaban dispuestos a poner su imagen y sus rostros frente a una cámara y oponerse a la reforma inmigratoria sin sentir temor de que los tildaran de intolerantes por ello.

El revuelo que lograron en Washington, D.C. fue el punto culminante que lograron los afroamericanos enemigos de la inmigración. La muerte del proyecto de ley de la reforma inmigratoria en el Congreso hizo que el grupo se desvaneciera rápidamente de la atención del público. Sin embargo, cuando el Senado resucitó por un corto tiempo el proyecto en abril, los oponentes afroamericanos a la inmigración resurgieron. La marcha de Los Ángeles les da otra posibilidad de sacar provecho de la ambivalencia, la frustración, el malestar y hasta el enojo que muchos afroamericanos tienen con respecto a la inmigración ilegal.
Las señales de que la inmigración ilegal es un tema sensible para muchos afroamericanos estuvieron allí todo el tiempo. La primera gran señal de advertencia de la frustración de los afroamericanos con respecto a la inmigración ilegal sucedió durante la batalla por la Proposición 187 en California en 1994. Los votantes blancos votaron por amplio margen a favor de la propuesta que negaba servicios públicos a los inmigrantes indocumentados. Pero casi el 50% de los afroamericanos también apoyó la medida.

El gobernador republicano Pete Wilson descaradamente sacó provecho de la histeria en contra de los inmigrantes y la usó para ganar la reelección. Wilson también obtuvo casi 20% del voto negro en las elecciones de 1994. Representó el doble de votos de lo que los republicanos generalmente obtienen entre los afroamericanos en California. Es casi seguro que Wilson aumentó los votos que recibió de los afroamericanos con su abierto ataque a la inmigración ilegal. Los afroamericanos también han ofrecido un apoyo importante a las medidas anti-bilingües en votaciones especiales en California.

Más de una década después, las actitudes de los negros hacia los inmigrantes ilegales, que casi siempre se ven como inmigrantes ilegales latinos, fueron puestas a prueba en las elecciones en Arizona con otra medida que se sometió a votación. La Proposición 200 exigía estrictas sanciones a los empleadores que contrataran indocumentados, además de un mayor control de la seguridad en la frontera. Las encuestas en boca de urna mostraron que más de 65% de los afroamericanos apoyaron la medida. Al igual que la Propuesta 187 en California una década antes, obtuvo una victoria aplastante.

El voto de los afroamericanos en las medidas sometidas a votación sobre la inmigración ilegal y su antipatía hacia la inmigración ilegal según se registró en las encuestas ignora el apoyo incondicional que las principales organizaciones de derechos civiles y la mayoría de los miembros del Grupo Afroamericano del Congreso le han dado a la aprobación de una ley de reforma inmigratoria liberal e integral. Incluso contradice las encuestas que mostraron el año pasado durante el gran debate sobre la inmigración que los afroamericanos apoyaban por amplio margen la reforma inmigratoria liberal.

Sin embargo, hubo un dato importante en esas encuestas y fue el tema de los puestos de trabajo. Los afroamericanos expresaron una gran preocupación por estar quedando cada vez más atrás en la batalla para obtener más trabajos. Y es un temor legítimo. Los afroamericanos han sufrido las tasas más altas de desempleo que cualquier otro grupo en Estados Unidos. La crisis laboral ha tenido un impacto especialmente devastador en los hombres afroamericanos jóvenes con bajo nivel de capacitación y educación. En la eterna búsqueda de chivos expiatorios a quien responsabilizar por la crisis laboral, la inmigración ilegal es la víctima más fácil de atacar.

Pero es algo obstinadamente erróneo, equivocado y peligroso. La principal causa del desempleo crónico entre los afroamericanos es la reducción de los empleos en las corporaciones, las subcontrataciones, los recortes masivos en los empleos federales y estatales y en los fondos y programas de capacitación, la reticencia o negativa de muchos empleadores a contratar a personas con antecedentes penales y la discriminación racial encubierta o descarada por parte de empleadores privados.

Nada de eso importa a los enfervorizados enemigos afroamericanos de la reforma inmigratoria, que esperan que el rechazo que algunos afroamericanos tienen por la inmigración ilegal será suficiente para impulsar a algunas personas hacia las calles de Los Ángeles el 23 de junio. Esperan ser saludados con entusiasmo por muchos más que no marcharán. No importa qué sucederá ese día, ya han hecho un muy buen trabajo al continuar profundizando el enfrentamiento entre negros y latinos.

Earl Ofari Hutchinson, editor asociado de New America Media, es autor y analista político. Su nuevo libro The Latino Challenge to Black America: Towards a Conversation between African-Americans and Hispanics (El desafío latino para América Negra: establecer el diálogo entre los afroamericanos y latinos) (Middle Passage Press e Hispanic Economics New York) en inglés y en español será publicado en octubre.

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